Capítulo I · Metodología

Cómo opera el Modelo DEM

El Modelo DEM parte de una distinción decisiva: una norma puede ser válida sin ser legítima. Una norma es válida cuando cumple el procedimiento legal para entrar en vigor; es legítima cuando quienes van a estar sujetos a ella la producen o la reconocen como propia. El Consejo Directivo de una institución puede emitir reglas válidas por sí mismo, pero sin participación estudiantil esas reglas no quedan legitimadas ante la población que las habita. El Modelo DEM construye el procedimiento que llena esa diferencia: tres momentos, un protocolo de tres fases — articuladas por el EVA como punto de partida y el CPR como documento puente — y dos órganos para que las problemáticas vividas por los estudiantes se conviertan en normas legitimadas — no sólo válidas — por la población estudiantil.

Los tres momentos

El recorrido deliberativo

01

Foros Estudiantiles

El punto de partida. Los estudiantes nombran una problemática que les atraviesa: vapeo, acoso, salud mental, uso del celular, convivencia, lo que sea. No es una queja: es el inicio formal del procedimiento.

El foro recoge las voces, las ordena en categorías argumentales y produce un documento-insumo que habilita el siguiente momento. El enfoque es la escucha con rigor y la toma de datos sobre los problemas que afectan a la comunidad. Aquí se habilita un primer acercamiento a posibles soluciones — no se cierran decisiones, pero sí se abre el terreno que los momentos siguientes van a cultivar.

02

Simulaciones Institucionales

El espacio donde los argumentos se someten a prueba. Los estudiantes asumen roles —defensores, cuestionadores, mediadores— y confrontan las posiciones del foro con los límites jurídicos, administrativos y pedagógicos de la institución.

El protocolo completo (SAE, CAP y APR, con el EVA como punto de partida y el CPR como documento puente) se ensaya aquí en versión reducida. Es el laboratorio donde las ideas se vuelven propuestas viables antes del Magno Evento.

03

Magno Evento

El cierre deliberativo. A todos los participantes se les divide en comisiones: cada comisión aborda un tema específico de los foros o aplica una metodología deliberativa distinta, de modo que una misma problemática pueda mirarse desde varios ángulos y el procedimiento explore nuevas formas de llegar a la norma.

Cada comisión recorre el protocolo completo y entrega sus Acuerdos de Propuestas Resolutivas (APR). Lo que sale del Magno Evento es la voz estudiantil estructurada y lista para entrar al Consejo Directivo de la institución, con nombres y responsables. El paso final del procedimiento — la conversión en norma — ocurre cuando los representantes estudiantiles llevan esos APRs a la instancia directiva.

El protocolo: tres fases y dos elementos

De la problemática vivida a la norma legítima

  1. Fase 01SAE

    Situación de Atención Especial

    Apertura de la comisión. La SAE presenta una problemática real — recogida en los foros estudiantiles — mediante una exposición rigurosa y documentada: visibiliza el problema y da a conocer puntos de vista críticos sobre él, preferiblemente desde fuentes informadas sobre los hechos de fondo, distinguiendo los hechos de las opiniones personales sin desconocer el valor de estas.

    Su cierre da paso a los discursos de apertura de cada delegación: allí se conocen las posiciones, se siembran las primeras sensaciones de acuerdo y se hace manifiesta la voluntad de los integrantes. El mejor discurso de apertura se premia — un incentivo para que hablen muchos y no solo uno.

  2. Punto de partidaEVA

    El punto de partida

    El EVA (Enunciado de Valoración Argumentada) no es una fase: es el elemento que da inicio a la deliberación. Propone una solución de carácter general para la problemática planteada en la SAE — una posible norma o medida concreta que busque resolver el problema de raíz. Puede entrar por iniciativa de un estudiante o de la propia mesa directiva: su origen importa menos que su función.

    Se redacta de forma que pueda ser apoyado o rebatido con argumentos, y no se ofrece como conclusión cerrada sino como un enunciado en transformación — un espacio vivo de acuerdos sobre el que se delibera en las fases siguientes.

  3. Fase 02CAP

    Confrontación Argumental Pública

    Cada delegación toma posición frente al EVA: eleva enmiendas y tachas a la mesa directiva — propone modificar o suprimir partes del texto — y cada modificación se somete a votación, en una dinámica de réplica y contrarréplica con turnos simétricos.

    El propósito de la CAP no es ganar el debate: es disuadir y convencer con razones que quedan registradas, a la vista de toda la comisión. Es aquí donde una opinión individual puede consolidarse en una posición colectiva legitimada por la propia comisión.

  4. Documento puenteCPR

    Compilado de Propuestas Resolutivas

    El CPR no es una fase: es el documento que emerge de la confrontación. Recoge las propuestas y enmiendas que superaron la CAP, todavía sin votarse en conjunto — el estado intermedio entre el debate y el acuerdo, el texto construido entre todos, a la espera de la votación final.

    Las propuestas compiladas pueden ser incluso contradictorias entre sí: son fruto del debate, no un consenso forzado. Lo que importa es que cada una esté bien argumentada, tenga corresponsables nombrados y refleje con fidelidad lo deliberado.

  5. Fase 03APR

    Acuerdo de Propuestas Resolutivas

    La comisión vota el CPR: lo aprobado por la mayoría de las delegaciones se convierte en el APR — el resultado formal de la deliberación, no un acta simbólica.

    Ese documento viaja por el canal correspondiente: el representante de los estudiantes ante el Consejo Directivo lo lleva a la instancia que decide, para que sea evaluado y convertido en cambios concretos a las dinámicas y normativas de la institución. Aquí cierra su ciclo el protocolo: la norma resultante nace legítima porque atravesó todo el procedimiento — no solo el trámite legal.

Estructura organizacional

Quién sostiene el Modelo

Implementar el Modelo DEM exige dos órganos con funciones distintas y conceptualmente separadas: uno que garantice la legitimidad del proceso, y otro que lo opere. El primero audita que el procedimiento se haya respetado; el segundo ejecuta cada paso. Mantener la separación es lo que le da fuerza normativa al resultado.

Órgano deliberante

Comité de Garantes

Órgano que sostiene la legitimidad del procedimiento. No decide el contenido de las normas: decide si el procedimiento se respetó. Vela por que todas las voces afectadas estén representadas, por que ninguna posición se descarte sin argumentos, y por que el resultado final pueda defenderse como producto de un discurso práctico racional. Lo integran el asesor externo, dos representantes de la institución y dos estudiantes:

Asesor externo
Figura externa a la institución —generalmente un exalumno que participó en el Modelo o un aliado pedagógico— que aporta perspectiva cruzada y memoria procedimental. Su rol es garantizar que el Modelo no se instrumentalice internamente.
Rectoría
Primera representación de la institución educativa. Firma la legitimidad institucional del proceso y asegura que los acuerdos puedan transitar hacia el Consejo Directivo.
Representante de los docentes
Segunda representación de la institución: docente elegido por sus pares que vela por que la deliberación se dé con rigor argumentativo y coherencia con el proyecto educativo institucional.
Representante estudiantil del Comité de Convivencia
Primer asiento estudiantil. Enlaza el Modelo DEM con la instancia de convivencia escolar: aporta la mirada de los conflictos cotidianos y garantiza que las normas producidas dialoguen con las prácticas reales.
Segundo asiento estudiantil
En el primer año del ciclo lo ocupa un alumno con perfil de liderazgo reconocido entre sus pares. A partir del segundo año lo asume el Secretario General del Comité Organizador, de modo que la operación del procedimiento quede articulada con la vigilancia de su legitimidad.

Órgano ejecutor

Comité Organizador

Cuerpo técnico que opera el procedimiento. Se organiza en cabeza de la Secretaría General, que articula tres secretarías de apoyo: Académica, Ejecutiva, y de Prensa y Comunicaciones. Los cargos de las secretarías los designa el Comité de Garantes según los atributos de cada aspirante. El Modelo busca integrar a los liderazgos que la institución ya tiene —el personero, el contralor, el representante ante el Consejo Directivo—, pero esos roles no ocupan los cargos de manera automática: la estructura de secretarías con subsecretarios es una plataforma de crecimiento y reconocimiento para los líderes jóvenes. Cada secretaría opera con la misma estructura: una secretaria o secretario titular, un subsecretario —preferiblemente estudiante de noveno grado para asegurar relevo— y un asesor docente del área de ciencias sociales o de cualquier docente comprometido con la convivencia institucional.

Secretaría General
Cabeza del Comité Organizador. Convoca y preside las sesiones, articula las tres secretarías de apoyo y representa al Comité ante el Comité de Garantes. Firma la documentación operativa del procedimiento.
Secretaría Académica
Produce el material interno del Modelo: dossiers de debate, sistematización de los temas de deliberación, resúmenes de las temáticas tratadas, relatorías argumentales. Es el enlace técnico con los pasos EVA y CAP. Opera con titular + subsecretario (9° grado) + asesor docente.
Secretaría Ejecutiva
Se encarga de mobiliario, espacios, insumos y elementos físicos necesarios para que los foros, simulaciones y Magno Evento ocurran con la logística adecuada. Opera con titular + subsecretario (9° grado) + asesor docente.
Secretaría de Prensa y Comunicaciones
Difunde el Modelo hacia la comunidad educativa: produce video, audio, entrevistas, maneja redes sociales y comunica acuerdos, liderazgos y fechas de eventos. Es el canal por el que la deliberación estudiantil se vuelve visible. Opera con titular + subsecretario (9° grado) + asesor docente.

Fundamento teórico

Todo el procedimiento descansa en dos ideas. La acción comunicativa de Habermas, que distingue entre normas impuestas y normas acordadas en diálogo entre iguales. Y la corresponsabilidad procedimental, que convierte ese valor enunciado en un pacto con responsables nombrados, textos firmados y rituales de adopción. Juntas, producen la diferencia entre una norma válida y una norma legítima. Y hay un horizonte más allá de la norma: cuando la corresponsabilidad se ejerce de verdad —con docentes y padres de familia participando en el procedimiento, no solo observándolo—, lo que se construye es una cultura de paz sostenible y duradera.

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